La crítica de mi amiga

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El Trabajo de Byron Katie me muestra que todo lo que veo en el prójimo está en mí. Solo puedo reconocer en el otro  aquello que consciente o inconciente está en mi interior. El Trabajo es identificar  mis pensamientos, escribirlos y cuestionarlos. Eso está muy bien cuando la que juzga soy yo y…

¿Qué pasa cuando soy yo el espejo del otro? ¿Que hacer cuando me  acusan de ser incoherente, imprevisible, egoísta, un desastre o mala en mi  trabajo? ¿Cuál es la propuesta de El Trabajo cuando yo soy el espejo “roto” del  otro? Digo roto, porque esas críticas suelen doler, aún más cuando vienen de  personas a las cuales admiro y quiero. Deseo, una vez más, compartir una  experiencia personal que tuve sobre esto.

Ocurrió un tiempo antes de  conocer The Work. Estaba desayunando con un grupo de  amigas mías, muy especiales para mí. No  recuerdo bien el tema de conversación, pero sí del momento en que una de ellas  dijo, refiriéndose a mi: “Es que tu, hija, no tienes sentido del humor”. No  recuerdo qué respondí, lo que sí se es que, de una forma muy agresiva, la corté  y ella se fue llorando. Los pensamientos que me llevaron a reaccionar así  fueron: “No tiene razón”, “Me ha avergonzado delante de mis amigas”, “se ha metido  conmigo”, “ha hecho una gracia a mi costa”…

Un tiempo después empecé a hacer  The Work y comprendí que esa necesidad de defenderme significaba: 1º que ella  llevaba razón y 2º que era una parte de mí que yo no quería ver, ni aceptar, y  mucho menos amar de mi misma. Muy al contrario, intentaba esconderla de los  demás y también de mi misma. De hecho, a veces sonreía ante las tonterías de mis amigas, que, en realidad, no me hacían ninguna gracia. Por supuesto que mi  amiga tenía razón. Entonces pude abrirme a comprender por qué ella podría verme  así: a mi no me hacían gracia muchas cosas que a mis amigas sí.

El dolor y la necesidad de  defenderme que su “crítica” provocó en mí, me dieron la oportunidad de mirarme  y buscar la verdad de aquella crítica. En el momento en que me di cuenta, pude conectarme  con mi amiga dentro de mí y ver desde donde ella me decía lo que me decía. Pude  aceptar esa parte de mi personalidad y pude encontrar ejemplos de donde no  tengo y de donde si tengo sentido del humor. Comprendí que nada es absoluto,  que nadie es una sola cosa siempre. Por supuesto, pude sentir el dolor y el  arrepentimiento de haber hecho llorar a una de las mujeres que mas quiero. Esa crítica me ha ayudado no solo  a conocerme mejor, también me ha acercado a mi amiga. He dejado de verla como  un verdugo y he pasado a mirarla como una maestra que me ha dado un regalo con  su crítica. ¿Quién es mi amigo, el que me dice lo que quiero oír o el que me  dice la verdad, lo que ve en mí.

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